El mundo de los coches de carreras de competición ha servido para el desarrollo de tecnologías que después se han aplicado en coches particulares. Es el caso de determinados motores eléctricos, los frenos de disco, algunos tipos de suspensiones, las cajas de cambio automáticas o los neumáticos radiales. Pero más allá de estas cuestiones concretas, en los deportes de motor se han desarrollado coches que han tenido sus versiones de calle, para el uso diario, o al revés, hay vehículos utilizados en la rutina por muchos conductores que han acabado convirtiéndose en potentes máquinas ganadoras del Campeonato Mundial de Rally (WRC) o del Rally Dakar.

Así que, puede que conduzcas o que tengas en mente comprar un coche de carreras campeón en su categoría. Un modelo emparentado con algún campeón mundial y que ha servido a su marca para posicionarse en el mundo de la competición. ¿Es tu coche ganador? A continuación repasamos algunos modelos “comunes” que en su versión más prestacional han triunfado en las carreras.

Volkswagen Polo

Hace ya varias temporadas que Volkswagen no participa en el Campeonato Mundial de Rally, una competición en la que la marca alemana fue dominadora durante años. Lo hizo con el Volkswagen Polo R WRC, un vehículo que debutó en el Rally de Montecarlo de 2013 y con el que el piloto alemán Sébastien Ogier se proclamó campeón del mundo en 2013, 2014, 2015 y 2016. El Polo R WRC que obtuvo más de 40 victorias era un derivado del Volkswagen Polo de quinta generación, con un motor de 1.6 litros con turbo, tracción a las cuatro ruedas y caja de cambios automática secuencial de 6 marchas.

Citroën C4

Antes del reinado del Volkswagen Polo en el WRC, otro francés, Sébastien Loeb, se proclamó campeón del mundo de modo ininterrumpido desde 2005 a 2012 y lo hizo a bordo de coches franceses. Primero, con el Citroën Xsara WRC y después con el Citroën C4 WRC y el Citroën DS3 WRC, antes de que DS se constituyese como marca independiente dentro del Grupo PSA. Aquí la historia fue la siguiente: el éxito continuado del Citroën C4 en los rallies llevó a los ingenieros de la marca a proyectar la versión de calle de este vehículo, naciendo así el Citroën C4, un compacto versátil que se convirtió en un clásico de las carreteras españolas.

Toyota Yaris

Las últimas ediciones del Campeonato Mundial de Rally han estado dominadas por el Toyota Yaris WRC, coche con el que se han proclamado campeones, primero el estonio Ott Tänak, y después el incombustible Sébastien Ogier. Este coche fue diseñado por el equipo Toyota Gazoo Racing que, aprovechando este desarrollo, concibió un modelo de calle: el Toyota GR Yaris, un pequeño deportivo con un motor de tres cilindros, 1.6 litros turbo y 261 caballos, con caja de cambios manual de 6 marchas y tracción total.

Peugeot 3008

El Rally Dakar es otra de las grandes competiciones de motor en las que han triunfado vehículos de calle adaptados al contexto de las carreras, que en el caso de esta prueba requieren una enorme exigencia. Carlos Sainz se proclamó campeón del Dakar de 2018 con el Peugeot 3008 DKR, una derivación del modelo de la marca francesa, que a su vez ha ido evolucionando de la carrocería monovolumen con la que fue presentado en el Salón de Ginebra de 2008 a la versión SUV que nació en 2016. Ese mismo año, Stéphane Peterhansel se proclamó campeón del Dakar con otro Peugeot, pero esta vez una adaptación del 2008. Al año siguiente, en 2017, el propio Peterhansel volvió a triunfar, pero esta vez ya con el Peugeot 3008 DKR.

MINI

El ganador más reciente del Dakar ha sido un MINI, conducido también por Peterhansel, apodado, no en vano, como Monsieur Dakar gracias a sus 14 victorias en la prueba. El nombre completo del derivado es MINI JCW, siglas de John Cooper Works que sirven para llamar a las versiones demás prestaciones de la marca británica. En la edición de 2020, el español Carlos Sainz también conquistó el Dakar a los mandos de un MINI, conocido como Racing MINI.

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Honda Civic Type R

El Honda Civic Type R es la versión más radical del compacto de la marca japonesa, un coche que, aún en su versión de calle, tiene una apariencia muy deportiva. De hecho, los ingenieros de la marca japonesa prepararon las primeras versiones para la competición. La mejor puesta a punto de las sucesivas generaciones que ha ido acumulando ha sido el Campeonato Mundial de Turismos de la FIA, donde ejercido las funciones de Safety Car, es decir, el coche de seguridad que abre las carreras e interviene en caso de accidente.

Renault Clio

Otro coche de calle muy popular que ha tenido vida en las competiciones es el utilitario Renault Clio, que aún a día de hoy tiene una copa monamarca. Es decir, existe un torneo denominador Copa Clio en la que solo compiten unidades de este modelo preparadas específicamente para los deportes de motor. En su última versión, el Renault Clio RSR de competición está creado sobre un Renault Clio 1.3 TCe de 130 caballos con el acabado RS Line.

Audi RS5

A veces, las fronteras entre el coche de calle y de competición no son tan amplias. Es el caso de los coches que compiten en el DTM, siglas del Campeonato Alemán de Turismos, otra prestigiosa competición en la que los principales fabricantes alemanes como BMW, Audi y Mercedes ponen a prueba sus vehículos más prestacionales. La marca más laureada de esta competición es Audi, que ha conquistado las ediciones de 2019 y 2020 con una derivación del Audi RS5 que ha permitido al germano René Rast imponerse a sus rivales. En su versión de calle, el RS5 es un coupé deportivo que tiene 450 caballos y una caja de cambios automática de ocho velocidades que lo convierten en uno de los vehículos con mayores prestaciones de su segmento.

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