¿Cuándo hay que cambiar el líquido refrigerante?

Es fundamental llevar a cabo un óptimo mantenimiento de nuestro vehículo para garantizar que nuestra seguridad, y la del resto de personas que circulan por la misma vía que nosotros, sea la adecuada.

Cambios de ruedas, niveles de aceite, frenos… pero, además, hay ciertos aspectos de los que no podemos olvidarnos, como es el caso del líquido refrigerante.

Es realmente importante llevar un control de los niveles y los cambios de líquido anticongelante para que éste pueda desarrollar su función debidamente y nos ayude a evitar futuros problemas en nuestro coche.

En Clicars nos preocupa tu seguridad, así que vamos a explicarte todo lo que necesitas saber sobre el líquido refrigerante. Así que, ponte el cinturón porque ¡arrancamos motores!

¿Para qué sirve?

El líquido refrigerante para el coche es un elemento imprescindible para nuestro coche, ya que sirve para regular la temperatura del motor y que éste pueda funcionar a la temperatura correcta. Una de sus principales características es que absorbe el calor del propulsor y evita que se sobrecaliente y, además, durante los más fríos días de invierno, también previene que se congele el circuito.

Entre sus beneficios también hay que destacar que es un gran aliado para evitar la corrosión y la oxidación de las piezas por las que circula, consiguiendo así que las diferentes partes no sufran un deterioro prematuro.

Líquido refrigerante anticongelante

¿Cuándo cambiarlo?

Cada vehículo tiene su propio tiempo para llevar a cabo el cambio del líquido refrigerante, así como una recomendación del más ideal para el tipo de motor. Por ello, es fundamental consultar el manual de mantenimiento. Aun así, es conveniente saber que, por norma general, el cambio del líquido refrigerante debería hacerse cada 25.000 kilómetros, o 2 años, para comprobar que sigue siendo efectivo y, en caso de detectar alguna anomalía, poder cambiarlo a tiempo.

Esto sería para aquellos líquidos de alta calidad, pero teniendo en cuenta que existen diferentes tipos, y que cada uno de ellos tiene unas propiedades diferentes, será necesario sustituirlo antes o después. Si, por ejemplo, se ha utilizado un líquido refrigerante orgánico, el plazo para cambiarlo se alarga sustancialmente hasta, más o menos, los 80.000 kilómetros o los 5 años.

¿Qué pasa si no se cambia?

Con el tiempo, y el uso, el líquido refrigerante va perdiendo sus cualidades. Por ello, si no se llevan a cabo las revisiones y cambios cuando es debido, o se mantiene en un nivel inferior al requerido, el motor puede acabar dañándose.

Éste se puede ver expuesto a altas temperaturas o hasta congelarse si hace frío en exceso, así que recuerda que es importante llevar a cabo el mantenimiento correcto.

Si el cambio no lo va a llevar a cabo un especialista o taller de confianza y vas a hacerlo tú, recuerda que debes escoger aquella marca que mejor se adapte a las necesidades de tu coche y que más se ciña a las temperaturas de la zona en la que resides. Además, por supuesto, de seguir las indicaciones específicas de cada fabricante.