El coche autónomo es una idea en la que viene trabajando la industria de la automoción desde hace años. Por coche autónomo, como indica su nombre, conocemos a los coches, tanto nuevos como de segunda mano y ocasión, que son capaces de moverse por sí mismos en determinadas situaciones, sin intervención humana -aunque sí supervisión en la mayoría de los casos-. El último grado de desarrollo del coche autónomo será un vehículo que prescindirá del volante y que circulará por la carretera junto a otros coches autónomos sin que exista riesgo de accidente.

Niveles del coche autónomo

Pero para ese último nivel del desarrollo del coche autónomo quedan aún décadas. Sin embargo, existen ayudas a la conducción y otros sistemas ya presentes en los coches de producción que se consideran como elementos de la conducción autónoma, que divide a los automóviles en diferentes niveles. Así pues, existen seis niveles en el coche autónomo:

Nivel 0 del coche autónomo: como bien indica su nombre, es el punto de partida y aquí no existen sistemas de ayuda.

Coche autónomo de Nivel 1

Los coches que tienen este nivel de conducción autónoma equipan sistemas que bien pueden controlar el vehículo longitudinalmente o lateralmente, pero no combinar ambas realidades. Una de las ayudas a la conducción que se incluyen en este nivel es el ACC o Control de Crucero Adaptativo. El conductor es siempre responsable de lo que sucede con el coche.

Coche autónomo de Nivel 2

Los coches con este nivel de autonomía tienen ayudas que permiten el control longitudinal y transversal a la vez. Es una evolución del anterior nivel. Así, los coches autónomos de este nivel 2 combinan, por ejemplo, el anterior ACC con un sistema que los mantiene en el centro del carril para evitar salidas de vía. Aunque permite cierto nivel de autonomía, este tipo de coches, los más frecuentes hoy en día con esta tecnología, requieren igualmente la intervención del conductor. De hecho, lanzan avisos al conductor para que mantenga las manos cerca del volante. En caso de que el conductor haga caso omiso de las instrucciones del coche autónomo, este puede llegar a detenerse para evitar un accidente. Sin embargo, algunas marcas han evolucionado en este nivel hasta diseñar sistemas integrados en el conocido como nivel 2+ del coche autónomo, que, sin quitar la responsabilidad al conductor, sí le permiten una mayor relajación al volante, sin necesidad de tener que llevar las manos cerca del volante en todo momento. Con este nivel 2 de la conducción autónomo se venden en España coches de muchas marcas como Peugeot, Mercedes, Audi, Volvo o Tesla.

coche autonomo tesla

Coche autónomo de Nivel 3

Completado el segundo nivel, las marcas están trabajando en la tercera etapa del coche autónomo, donde los sistemas de ayuda controlan el coche y son capaces de manejarlo mientras esté activado. Solo en este nivel, el conductor puede realmente desatender por un tiempo la labor de conducción, aunque puede que el sistema de ayuda a la conducción requiera su atención. Asimismo, el coche valorará en qué circunstancias se pueden activar realmente estos sistemas de ayuda a la conducción. Por ejemplo, el coche autónomo es muy dependiente del estado de la vía, cuyas señales y marcas viales deben estar en buen estado, porque el vehículo necesita ir leyéndolas para trazar su viaje.

Otros coches con nivel 3 de conducción autónoma, como el Mercedes Clase S más reciente que ya se encuentra a la venta, pueden moderar y adaptar sus funciones atendiendo a las condiciones climáticas. Además de Mercedes, otra marca que ha alcanzado este nivel de conducción autónoma es Honda con el Legend EX que vende en Japón.

Coche autónomo de Nivle 4

Los coches autónomos con el nivel 4 de autonomía permiten al conductor hacer otras tareas en el interior del vehículo como leer o utilizar libremente el sistema de infoentretenimiento del coche. Pero una vez más, deberán estar atentos al coche por si este lanza un aviso que les obliga a tomar el control, debido a un incidente imprevisto. En la actualidad existen ensayos con coches que equipan ayudas del nivel 4 de la conducción autónoma, como los robotaxis de Waymo y los que protagonizan los ensayos de Volvo y Uber. Son vehículos que en algunos casos ya son capaces de hacer viajes sin intervención humana, pero que aún cuenta con la supervisión de un técnico. Este tipo de coches autónomos podrían ser recurrentes en el futuro para viajes sencillos o repetitivos, como los que se hacen del centro de la ciudad al aeropuerto.

Coche autónomo de Nivel 5

Para que te hagas una idea sencilla, el nivel 5 de la conducción autónoma sería algo así como la fantasía que presentaba Kitt, el Coche Fantástico, en las aventuras protagonizadas por David Hasselhoff. Ni siquiera los grandes fabricantes tienen claro cuándo se alcanzará esta meta, porque para la misma se necesitaría un ecosistema de carreteras perfectas por las que circula un parque móvil reluciente y nuevo, equipado con todo tipo de tecnologías. En este último nivel de la conducción autónoma, el mundo funcionaría como una especie de gran Scalextric que, a día de hoy, es una utopía.

Para que los coches autónomos funcionen, estos deben equipar una serie de elementos que se convierten en los “sentidos” del coche, que necesita ver en todo momento lo que sucede a su alrededor en la carretera en un proceso que llevan a cabo mediante la triangulación especial.

Qué elementos constituyen el cerebro del coche autónomo

  • Sensores: actúan como los ojos y los oídos del coche y suelen denominarse LIDAR, abreviatura de Light Detection and Ranging. Permiten al coche autónomo ver en 360 grados y tienen un importante alcance de rango.
  • Cámaras: montadas en el techo y en el parabrisas. Curiosamente, en este último componente están situadas muchas de las ayudas a la conducción de los coches, de ahí que es importante su buen estado.
  • Radares de corto y largo alcance: para actuar en situaciones de baja visibilidad como lluvia, niebla o nieve.
  • Mapas 3D: de alta definición, que permitan trazar la trayectoria correcta, a lo que hay que sumar algoritmos usados para la localización y selección de rutas.